La NASA presentó su nuevo telescopio espacial Roman, diseñado para explorar amplias zonas del universo en busca de exoplanetas, pero también de respuestas a los grandes misterios físicos que plantean la materia y la energía oscuras.Este telescopio de última generación "ofrecerá a la Tierra un nuevo atlas del universo", se congratuló el director de la NASA, Jared Isaacman, desde el centro Goddard de la agencia espacial estadounidense en Maryland, en el este del país, donde se completó su montaje. Además, subrayó que el proyecto ha requerido más de una década de trabajo y millones de horas de desarrollo, logrando adelantarse al calendario previsto y mantenerse por debajo del presupuesto inicial.

El aparato plateado, de más de 12 metros de altura, será trasladado ahora a Florida para su lanzamiento al espacio a principios de septiembre a bordo de un cohete de SpaceX. 

La "madre del Hubble" y sus herederos

Desarrollado durante más de una década con un coste superior a los 4.000 millones de dólares, recibe su nombre en honor a una de las mayores astrónomas estadounidenses, Nancy Grace Roman, apodada la "madre del Hubble", en referencia a otro telescopio emblemático de la NASA. 

Formará parte del grupo de grandes observatorios espaciales de la agencia junto a Hubble y el telescopio James Webb.

Más de 35 años después de la puesta en servicio del Hubble, que nos reveló, entre otras cosas, que nuestro universo se expande más rápido de lo que pensábamos, el Roman Space Telescope se encargará de responder a las preguntas que aún quedan sin resolver.

Con su amplio campo de visión, más de 100 veces superior al de Hubble, barrerá vastas zonas del cielo desde un punto de vista privilegiado, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. 

Sus capacidades permitirán observar el cosmos a una velocidad sin precedentes: puede mapear hasta 200 veces más cielo en una sola imagen y realizar en un año lo que al Hubble le tomaría milenios.

"Nos enviará 11 terabytes de datos al día, lo que significa que solo durante el primer año nos habrá proporcionado más datos que los que el telescopio Hubble habrá recopilado a lo largo de toda su vida", afirma a AFP Mark Melton, ingeniero de sistemas de Roman. 

En comparación, el Hubble ha reunido 172 terabytes en tres décadas, mientras Roman podrá generar volúmenes de datos científicos diarios a una escala completamente nueva.

El telescopio Roman, en sala limpia del centro Goddard de la NASA en Maryland.El telescopio Roman, en sala limpia del centro Goddard de la NASA en Maryland.
El telescopio Roman, en sala limpia del centro Goddard de la NASA en Maryland.Imagen: Kevin Richardson/Baltimore Sun/TNS/Sipa USA/picture alliance

Exoplanetas, materia oscura y el Nobel soñado

Gracias a este objetivo gran angular, la NASA espera "descubrir decenas de miles de nuevos planetas" o incluso "miles de supernovas", explica Nicky Fox, responsable de las actividades científicas de la agencia. Isaacman añadió que este avance permitirá acelerar la búsqueda de planetas potencialmente habitables y acercarse a responder si estamos solos en el universo.

Pero Roman también pretende estudiar lo invisible: la materia y la energía oscuras, cuyo origen se desconoce, pero que se cree que representan el 95 % de nuestro universo. Asimismo, investigará la estructura a gran escala del cosmos para comprender mejor su evolución.

"Si Roman gana algún día el Premio Nobel, probablemente será por algo en lo que ni siquiera hemos pensado todavía", sonríe Mark Melton.

Mucho antes de que la inteligencia artificial (IA) popularizara imágenes hiperrealistas capaces de engañar al público a gran escala, la manipulación visual ya formaba parte del ADN de la fotografía.

Desde su irrupción pública en 1839, cuando empezó a asociarse con la idea de objetividad –el "lápiz de la naturaleza", como lo bautizaba uno de los primeros libros sobre fotografía, The Pencil of Nature–, no pasó mucho tiempo antes de que también se utilizara para alterar imágenes. Y todo sin necesidad de algoritmos: bastaban herramientas manuales como tijeras o pegamento, junto a la tentación, muy humana, de reescribir la realidad.

Postal de W. H. Martin mostraba gansos de tamaño descomunal, un clásico del fotomontaje humorístico de 1908.Postal de W. H. Martin mostraba gansos de tamaño descomunal, un clásico del fotomontaje humorístico de 1908.
Postal de W. H. Martin mostraba gansos de tamaño descomunal, un clásico del fotomontaje humorístico de 1908.Imagen: Rijksmuseum

Exposición recorre casi un siglo de imágenes manipuladas

Eso es precisamente lo que explora la exposición FAKE! Early Photo Collages and Photomontages, abierta hasta el 25 de mayo en el Rijksmuseum de Ámsterdam. La muestra reúne más de 50 imágenes históricas de la colección del museo –que, según Forbes, hoy alcanza cerca de 200.000 fotografías y objetos fotográficos– y recorre el periodo comprendido entre 1860 y 1940.

De hecho, según el Rijksmuseum, ya en torno a 1860 los fotógrafos comenzaron a experimentar con la manipulación directa de sus imágenes, explorando formas de combinar distintos elementos para transformar la escena original apenas unas décadas después de su invención.

Una cabeza humana en una carretilla protagonizó este anónimo fotomontaje de principios del siglo XX.Una cabeza humana en una carretilla protagonizó este anónimo fotomontaje de principios del siglo XX.
Una cabeza humana en una carretilla protagonizó este anónimo fotomontaje de principios del siglo XX.Imagen: Rijksmuseum

Fotomontaje y humor: mazorcas gigantes y coches voladores

Un ejemplo llamativo de los primeros años del siglo XX es el del fotógrafo W. H. Martin, que en 1908 producía postales con productos agrícolas de tamaño descomunal. En lugar de capturar una escena tal cual, construía sus imágenes a partir de distintos fragmentos, realizando varias tomas por separado y combinándolas manualmente hasta crear una composición nueva que finalmente volvía a fotografiar para darle apariencia de unidad.

El resultado era una enorme mazorca de maíz que parecía salida de una pesadilla agrícola –o de un cartel de feria–. De la misma época data otra postal en la que coches sobrevuelan Nueva York, con colores añadidos durante la impresión que le dan un aire casi ilustrado.

Coches sobrevolando Nueva York.Coches sobrevolando Nueva York.
Coches sobrevolando Nueva York.Imagen: Rijksmuseum

Pero no todo era humor. También se empleaban técnicas como la doble exposición, en la que una misma persona aparecía dos veces en la imagen: primero se exponía la mitad de la placa, luego el sujeto cambiaba de posición y se registraba la otra mitad. Un procedimiento simple, efectivo y, en ciertos contextos, con fines más serios.

John Heartfield y el fotomontaje político contra el nazismo

Más allá de estas exploraciones formales, la exposición incluye también obras con una carga política contundente, que ni siquiera pretendían parecer realistas. El ejemplo más destacado es el del artista alemán John Heartfield –seudónimo de Helmut Herzfeld (1891–1968)–, hoy considerado uno de los grandes maestros del fotomontaje político.

Heartfield tomaba fotografías de prensa reconocibles y las reorganizaba para subvertir su significado. En un fotomontaje de 1934 publicado en la portada de la revista Arbeiter-Illustrierte-Zeitung, aparece Joseph Goebbels colocando a Hitler una espesa barba gris, fundiendo visualmente al dictador con Karl Marx. El mensaje era una burla directa a los intentos nazis de seducir a la clase trabajadora.

John Heartfield fusionó a Hitler con Karl Marx en este fotomontaje político publicado en portada en 1934.John Heartfield fusionó a Hitler con Karl Marx en este fotomontaje político publicado en portada en 1934.
John Heartfield fusionó a Hitler con Karl Marx en este fotomontaje político publicado en portada en 1934.Imagen: Rijksmuseum

En definitiva, las mismas técnicas que servían para hacer reír con gansos gigantes podían emplearse también para denunciar a un régimen.

En ese sentido, Hans Rooseboom, conservador de fotografía del Rijksmuseum, lo resume con claridad en una entrevista con Forbes: "Las fotografías siempre se han alterado o manipulado. No es nada nuevo; forma parte del funcionamiento de la fotografía desde sus inicios. Por mucho que asociemos la fotografía con el realismo o la veracidad, no siempre es así".

Las hadas de Cottingley

Y, sin embargo, la frontera entre lo creíble y lo falso nunca ha sido fácil de trazar. Un caso célebre lo demuestra con claridad: entre 1917 y 1920, dos primas británicas, Elsie Wright y Frances Griffiths, fotografiaron lo que parecían ser hadas danzantes en un jardín rural –las conocidas Hadas de Cottingley–.

Elsie Wright y Frances Griffiths fotografiaron supuestas hadas en Cottingley entre 1917 y 1920, en uno de los mayores engaños fotográficos de la historia.Elsie Wright y Frances Griffiths fotografiaron supuestas hadas en Cottingley entre 1917 y 1920, en uno de los mayores engaños fotográficos de la historia.
Elsie Wright y Frances Griffiths fotografiaron supuestas hadas en Cottingley entre 1917 y 1920, en uno de los mayores engaños fotográficos de la historia.Imagen: Jam Press/John Taylors/IMAGO

En las imágenes, pequeñas figuras aladas revoloteaban junto a las niñas con una apariencia sorprendentemente convincente, por lo menos para su época. Las fotografías no tardaron en captar la atención de Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, quien las utilizó para ilustrar un artículo sobre lo sobrenatural en una revista navideña y las defendió como prueba visible de la existencia de hadas.

El público se dividió entre creyentes y escépticos, y durante años el caso alimentó el imaginario colectivo. No fue hasta la década de 1980 cuando las propias protagonistas admitieron el engaño: habían utilizado recortes de cartón inspirados en ilustraciones infantiles. Aun así, una de ellas sostuvo hasta el final que al menos una de las fotos era auténtica, como si incluso sus autoras se resistieran a deshacer por completo la ilusión.

Arthur Conan Doyle defendió las Hadas de Cottingley como prueba de lo sobrenatural en este artículo publicado en diciembre de 1920.Arthur Conan Doyle defendió las Hadas de Cottingley como prueba de lo sobrenatural en este artículo publicado en diciembre de 1920.
Arthur Conan Doyle defendió las Hadas de Cottingley como prueba de lo sobrenatural en este artículo publicado en diciembre de 1920.Imagen: Gemini Collection/IMAGO

La diferencia entre entonces y ahora, señala Rooseboom, es sobre todo de escala: "Hasta la década de 1920, la mayoría de la gente apenas veía fotografías. Hoy en día vemos más en un solo día de lo que ellos veían en toda su vida". A ese volumen cabe sumar que hoy prácticamente cualquier persona puede acceder a herramientas para manipularlas.

Su conclusión no es pesimista, sino pragmática: saber que las fotografías se han retocado desde el principio "puede hacerte comprender que siempre debemos ser conscientes de que no siempre hay que fiarse de lo que ven nuestros ojos". Una lección de más de 150 años de antigüedad, más vigente que nunca.

Todo parece indicar que Mark Zuckerberg aspira a ampliar su presencia dentro de la empresa. Y no solo en sentido figurado: según diversos medios, el fundador y director ejecutivo de Meta está desarrollando una versión digital de sí mismo impulsada por inteligencia artificial (IA), diseñada para mantener conversaciones, interactuar con empleados, responder preguntas y ofrecer retroalimentación.

Según el Financial Times, se trataría de un avatar fotorrealista en 3D alimentado con material visual y sonoro del propio Zuckerberg, junto con sus intervenciones públicas y sus patrones de comunicación pública. El objetivo es que los empleados puedan "sentirse más conectados" con él. El propio Zuckerberg participa activamente en el proceso de entrenamiento y dedica entre cinco y diez horas semanales a este y otros proyectos de IA de la empresa, según The Verge.

El agente de CEO y el avatar: dos proyectos distintos

Pero el avatar es solo una pieza de un rompecabezas mayor. The Wall Street Journal reveló que Meta trabaja también en lo que internamente llaman un "agente de CEO": un sistema de IA personalizado que ya le ayuda a acceder con mayor agilidad a información interna que normalmente requeriría pasar por varios intermediarios dentro de la organización.

Ambos proyectos, según coinciden las fuentes citadas por distintos medios, se desarrollan de forma independiente. Uno está centrado en la interacción con empleados a través del avatar, mientras que el otro busca mejorar el acceso a información interna y apoyar la toma de decisiones. En términos más generales, pueden interpretarse como dos líneas complementarias: una más representacional, enfocada en la presencia digital del CEO, y otra de carácter operativo, orientada a optimizar procesos internos.

Meta impulsa cambios en su cultura interna con IA

La apuesta de Mark Zuckerberg por la IA no es solo una curiosidad tecnológica: apunta a cambios relevantes en el funcionamiento interno de Meta.

La empresa ha creado una nueva organización de ingeniería de IA aplicada con estructuras ultraplanas –hasta 50 colaboradores individuales por cada responsable–, y el grado de adopción de estas herramientas ha empezado a influir en cómo se evalúa el rendimiento del personal.

El tablón de mensajes interno, según el The Wall Street Journal, funciona como un espacio donde se comparten cada vez más ejemplos de uso y nuevas herramientas basadas en IA creadas por los propios empleados.

Dentro de Meta se está construyendo algo que nunca antes había existido: una réplica digital del propio CEO.Dentro de Meta se está construyendo algo que nunca antes había existido: una réplica digital del propio CEO.
Dentro de Meta se está construyendo algo que nunca antes había existido: una réplica digital del propio CEO.Imagen: Tom Williams/CQ Roll Call/Newscom World/IMAGO

Entre las más destacadas figura My Claw, un agente personal que puede consultar conversaciones y documentos laborales, además de facilitar la comunicación con otros compañeros –o incluso con sus asistentes digitales– en nombre del usuario.

También gana terreno Second Brain, una solución híbrida que combina funciones de chatbot con capacidades más autónomas propias de un asistente inteligente, construida sobre Anthropic y su modelo Claude, a la que su creador interno se refiere como una especie de asistente estratégico basado en IA. De hecho, ya existe un grupo dentro del sistema de mensajería corporativo donde los asistentes digitales de distintos trabajadores pueden interactuar directamente entre ellos.

En paralelo, Meta ha acompañado este impulso con adquisiciones recientes como Manus, una startup singapurense especializada en agentes personales, y Moltbook, una red social diseñada para agentes de IA.

Ansiedad laboral y el fantasma de los despidos

El ambiente interno que describen algunos empleados recuerda a los primeros días de Facebook, con su célebre lema de "Muévete rápido y rompe cosas". Aunque, como el propio Zuckerberg señaló recientemente durante un juicio, esa filosofía ha evolucionado hacia algo más matizado: "Muévete rápido con infraestructura estable".

Pero no todo el mundo vive esta transformación con entusiasmo. Según el The Wall Street Journal, la velocidad de los cambios y la fuerte presión por incorporar la IA en el trabajo diario han contribuido a aumentar la inquietud sobre posibles recortes de plantilla. 

Por ejemplo, el Financial Times asegura que los jefes de producto están sometiendo a los empleados a "evaluaciones de habilidades básicas" y ejercicios de "codificación intuitiva".

No sería la primera vez que Meta reduce plantilla. Tras casi duplicar su número de empleados hasta los 87.314 durante la pandemia, la empresa recortó 11.000 puestos en 2022 y otros 10.000 en 2023, en lo que Mark Zuckerberg denominó el "año de la eficiencia". La plantilla llegó a caer hasta unos 67.000 trabajadores, aunque posteriormente volvió a crecer hasta los cerca de 79.000 actuales.

La empresa redujo más de 21.000 empleos entre 2022 y 2023 en lo que Zuckerberg llamó el "año de la eficiencia".La empresa redujo más de 21.000 empleos entre 2022 y 2023 en lo que Zuckerberg llamó el "año de la eficiencia".
La empresa redujo más de 21.000 empleos entre 2022 y 2023 en lo que Zuckerberg llamó el "año de la eficiencia".Imagen: Jens Büttner/dpa/picture alliance

Escepticismo ante el avatar: los antecedentes no ayudan

El proyecto del avatar, además, despierta escepticismo, y no sin motivos. Los antecedentes de Meta en avatares y sistemas de IA con personalidad pública han generado resultados desiguales.

En 2023, la compañía llegó a pagar millones a celebridades para convertirlas en chatbots, pero el proyecto se canceló menos de un año después, tras una avalancha de críticas y declaraciones problemáticas realizadas en nombre de sus homólogos reales.

Tampoco ayudó el precedente del avatar del metaverso que Zuckerberg presentó en 2022, objeto de burlas masivas por la pobre calidad de sus gráficos. Y, según fuentes internas citadas por el Financial Times, el nuevo desarrollo podría convertirse en un sistema muy exigente en términos de recursos computacionales, en un contexto donde el acceso a estos recursos puede ser limitado.

Aun así, algunas empresas del sector defienden el concepto. Es el caso de Synthesia, startup británica valorada en 4.000 millones de dólares y especializada en avatares de video realistas. "Cuando se añaden video y voz generados por IA, la participación y la retención aumentan significativamente", señaló un portavoz a The Guardian. Convencer a los empleados de que un Zuckerberg digital es algo más que una curiosidad distópica, sin embargo, podría ser bastante más difícil.

Por ahora, el CEO de carne y hueso seguirá apareciendo en persona en las reuniones. Si el experimento funciona, Meta planea extender esta tecnología influencers y creadores de contenido, permitiéndoles desarrollar sus propios avatares. Un horizonte que, a la luz del historial de la empresa, plantea un escenario todavía incierto.

DW Personenfoto | Spanische Redaktion | Felipe Espinosa WangDW Personenfoto | Spanische Redaktion | Felipe Espinosa Wang

Un equipo de científicos japonés ha encontrado adenina, guanina, citosina, timina y uracilo en el asteroide Ryugu, es decir, las cinco nucleobases o moléculas orgánicas presentes en el ADN y el ARN terrestres.

Las nucleobases son componentes esenciales del ADN y el ARN, los 'ladrillos' sobre los que se sustenta la vida en la Tierra. Encontrarlas en material extraterrestre ayuda a los científicos a entender cómo se forman estos compuestos en ausencia de vida y cómo se transportan por el sistema solar. 

Análisis de muestras de Hayabusa 2

Para hacer el estudio, el equipo, liderado por científicos de la Agencia Japonesa para la Ciencia y la Tecnología Maritimo-Terrestre (JAMSTEC), analizó las muestras de Ryugu y las comparó con el material encontrado en otros asteroides. Los resultados se han publicado en Nature Astronomy. 

Primero analizaron las dos muestras de Ryugu recolectadas por la misión Hayabusa 2 y detectaron las cinco nucleobases canónicas –adenina, guanina, citosina, timina y uracilo– en ambas muestras.

Las muestras de Ryugu mostraron diferencias significativas en nucleobases frente a los meteoritos Murchison y Orgueil y el asteroide Bennu.Las muestras de Ryugu mostraron diferencias significativas en nucleobases frente a los meteoritos Murchison y Orgueil y el asteroide Bennu.
Las muestras de Ryugu mostraron diferencias significativas en nucleobases frente a los meteoritos Murchison y Orgueil y el asteroide Bennu.Imagen: JAXA/REUTERS

Comparación con meteoritos y el asteroide Bennu

Después, compararon los resultados con los de los meteoritos Murchison y Orgueil y con las muestras del asteroide Bennu y hallaron diferencias significativas en las abundancias relativas de las nucleobases. 

Ryugu contiene cantidades aproximadamente comparables de nucleobases de purina (adenina y guanina) y nucleobases de pirimidina (citosina, timina y uracilo), mientras que Murchison tiene más nucleobases de purina y las muestras de Bennu y Orgueil son más ricas en nucleobases de pirimidina.

Pistas sobre el origen de la vida en la Tierra

Para los autores, estos resultados reflejan las diferentes historias químicas, ambientales y evolutivas de sus respectivos cuerpos parentales.

Encontrar estas nucleobases en materiales de asteroides y meteoritos, a pesar de sus diferencias químicas, "demuestra su presencia generalizada en todo el sistema solar y refuerza la hipótesis de que los asteroides carbonáceos contribuyeron al inventario químico prebiótico de la Tierra primitiva", escriben los autores. 

FEW (EFE, Nature Astronomy)

Un equipo internacional de científicos, liderado por la Universidad de Oxford (Reino Unido), ha identificado una nueva clase de planeta fuera del Sistema Solar que no encaja en ninguna de las categorías conocidas hasta ahora, caracterizado por albergar enormes cantidades de azufre en las profundidades de un océano permanente de magma.

Un exoplaneta con atmósfera rica en azufre

El planeta, denominado 'L 98-59 d', orbita una estrella situada a unos 35 años luz de la Tierra; presenta una densidad sorprendentemente baja y una atmósfera rica en gases de azufre, lo que desconcertó inicialmente a los astrónomos, que han publicado los resultados de su investigación en la revista Nature Astronomy.

El descubrimiento del nuevo planeta, que tiene 1,6 veces el tamaño de la Tierra, podría ampliar significativamente lo que se conoce hasta ahora sobre la diversidad de mundos en la galaxia, han subrayado los investigadores, que han utilizado las observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb, junto con observatorios terrestres, para revelar la presencia de sulfuro de hidrógeno y otros compuestos de azufre en la atmósfera del planeta. 

Un mundo que no encaja en las categorías conocidas

Estas características no encajan con las categorías habituales en las que se clasifican los planetas pequeños, como las enanas gaseosas rocosas con atmósferas de hidrógeno o los mundos ricos en agua formados por océanos profundos y hielo, y para entender este extraño mundo, los investigadores utilizaron avanzadas simulaciones informáticas que recrean la evolución del planeta durante casi cinco mil millones de años. 

Los modelos sugieren que el manto del planeta está formado principalmente por silicatos fundidos, similares a la lava terrestre, creando un océano global de magma que podría extenderse miles de kilómetros bajo su superficie, y ese gigantesco reservorio fundido actúa como un almacén de azufre, capaz de retenerlo durante escalas de tiempo geológicas. 

Además, ese océano de magma contribuye a mantener una atmósfera densa rica en hidrógeno, donde se encuentran gases como el sulfuro de hidrógeno, y aunque normalmente ese gas se perdería en el espacio debido a la radiación procedente de la estrella anfitriona, el intercambio químico entre el interior fundido y la atmósfera ha permitido conservarlo durante miles de millones de años. 

 

El autor principal del estudio, Harrison Nicholls, ha explicado que el descubrimiento podría obligar a replantear las categorías actuales con las que los astrónomos han descrito los planetas pequeños, y ha explicado que, aunque es poco probable que un planeta fundido como este pueda albergar vida, su estudio revela la enorme diversidad de mundos que existen fuera del Sistema Solar y plantea la posibilidad de que haya muchos más planetas similares aún por descubrir.

El telescopio James Webb revela claves sobre exoplanetas

Las observaciones realizadas en 2024 con el telescopio espacial James Webb detectaron dióxido de azufre en las capas altas de la atmósfera del planeta, y los modelos indican que estos gases se generan cuando la radiación ultravioleta de su estrella desencadena reacciones químicas en la atmósfera.

Al mismo tiempo, el océano de magma bajo la superficie actúa como un gigantesco depósito que absorbe y libera estos compuestos a lo largo del tiempo, y esa interacción entre el interior del planeta y su atmósfera es la que explicaría las propiedades inusuales detectadas por los telescopios.

El telescopio espacial sigue así proporcionando información clave sobre exoplanetas, y las futuras misiones espaciales, como 'Ariel' y 'PLATO' –las dos de la ESA, para estudiar cientos de exoplanetas–, podrían ampliar aún más este conocimiento y comprender mejor cómo se forman y evolucionan y predecir cuáles podrían ser habitables. 

FEW (EFE, Universidad de Oxford, Nature Astronomy)

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