En algunos campos de la ciencia, como la encriptación de datos, la investigación de fármacos y materiales o el aprendizaje automático para la inteligencia artificial, hace tiempo que los ordenadores convencionales han alcanzado sus límites. Los cálculos necesarios llevan un tiempo infinitamente largo o no son posibles en absoluto.

Por eso, investigadores de todo el mundo trabajan a toda máquina para aprovechar el enorme potencial de los ordenadores cuánticos, ya que podrían resolver estos problemas matemáticos muy rápidamente.

¿Qué tienen de especial los ordenadores cuánticos?

Técnicamente, el potencial de los ordenadores clásicos se ha agotado por completo. Estos funcionan con bits que sólo tienen dos estados: 1 para "encendido" o 0 para "apagado".

Mano con guante blanco sosteniendo un chip. Mano con guante blanco sosteniendo un chip.
Presentación de "Willow", el chip de Google.Imagen: Google/AFP

En cambio, los bits cuánticos, también llamados qubits, pueden adoptar un número infinito de estados. Esto significa que los ordenadores cuánticos pueden calcular mucho más rápido, aunque también son más propensos a errores. "Las interferencias externas (por ejemplo, radiación térmica, ruido electrónico, etc.) o internas (por ejemplo, defectos del material) provocan errores de cálculo", explica el profesor Stefan Filipp, de la Universidad Técnica de Múnich (TUM).

"Aunque ahora son muy pequeños (entre una milésima y una diezmilésima parte de cada operación sale mal), aún no son lo suficientemente bajos como para permitir que los algoritmos funcionen el tiempo suficiente", dice Filipp.

Por eso, el desarrollo de los ordenadores cuánticos está aún en pañales. Los investigadores trabajan actualmente con 100 qubits. Pronto deberían ser 10.000 qubits, y 10.000.000 qubits también son concebibles en el futuro.

¿Qué ha conseguido Google con este chip especial?

Los sistemas ya desarrollados son demasiado pequeños y cometen demasiados errores para aportar un valor añadido real. Además, las unidades de cálculo adicionales (qubits) también aumentan la tasa de errores.

El equipo de Googleencontró y corrigió los errores utilizando el llamado código de superficie. Para ello, combinaron con éxito varios qubits físicos propensos a errores en un qubit lógico menos propenso a errores.

Según Markus Müller, catedrático de Tecnología Cuántica Teórica de la Universidad RWTH de Aquisgrán, el equipo de Google ha logrado, por primera vez, corregir errores cuánticos con tasas de error inferiores a un valor umbral relevante. La corrección de errores es crucial para el desarrollo de ordenadores cuánticos escalables y aplicables.

El recién desarrollado procesador cuántico "Willow" ha allanado el camino para el desarrollo de ordenadores cuánticos prácticamente utilizables, escribe el equipo dirigido por el informático alemán Hartmut Neven en la revista científica Nature. Neven es el fundador y director del Laboratorio de Inteligencia Artificial Cuántica de Google.

 

¿Habrá pronto ordenadores cuánticos?

El equipo de Google ha dado un paso decisivo. Sin embargo, los investigadores también señalan que la tasa de error alcanzada es aún demasiado alta. El procesador cuántico "Willow" consta de 105 qubits superconductores. Según sus cálculos, se necesitarían 1.457 qubits físicos para alcanzar tasas satisfactorias. Sin embargo, esto también supondría un tiempo de computación significativamente mayor.

"Para poder calcular prácticamente sin errores y, por tanto, de forma fiable, la tasa de corrección de errores debe aumentar más rápido que la tasa de errores", explica el profesor Michael Hartmann, de la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-Nuremberg. "Con la calidad actual de los qubits, se necesitarán entre 100.000 y un millón de qubits para realizar grandes cálculos tolerantes a errores", afirma Hartmann. "Esto demuestra lo mucho que nos queda por recorrer". (ms/gg)

Es casi imposible tratar la "enfermedad X”, que se está extendiendo en la República Democrática del Congo, porque los médicos ni siquiera saben si se trata de una infección viral o bacteriana.

Hasta ahora se han registrado allí unos 406 casos, también graves, entre personas con desnutrición severa, así como 31 muertos, en su mayoría niños.

La propagación de la enfermedad se centra actualmente en el distrito de Panzi, en la provincia de Kwango, a unos 700 kilómetros de la capital, Kinshasa. El distrito de Panzi es remoto, con carreteras de difícil acceso y una infraestructura sanitaria casi inexistente.

Las autoridades sanitarias creen más probable que sea una enfermedad ya conocida. "Varias veces al año aparecen informes de brotes con víctimas mortales en algún lugar del mundo. Casi todos resultan ser infecciones ya conocidas con consecuencias globales limitadas", explica Paul Hunter, epidemiólogo de la Universidad de East Anglia, Reino Unido.

¿Cuál es la causa más probable del brote?

Jake Dunning, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Oxford, Reino Unido, dice que llamar a un brote "enfermedad X” podría ser engañoso: "Enfermedad X solo debería usarse cuando existe una enfermedad infecciosa con potencial epidémico o pandémico, en la que se ha identificado o existe la fuerte sospecha de que se trata de un nuevo patógeno. Sería más apropiado decir que, actualmente, estamos ante un evento de morbilidad y mortalidad no diagnosticado".

Los síntomas son similares a los de la gripe: fiebre, dolor de cabeza, tos y anemia. Por eso, se están considerando como posibles causas la neumonía aguda, la gripe, el COVID-19, el sarampión y la malaria. Por esta razón, la Organización Mundial de la Salud (OMS) cree que la enfermedad es debida a causas ya conocidas,

También puede tratarse de otras enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, el chikungunya o la malaria. Hunter, sin embargo, cree que probablemente sea una infección respiratoria, porque algunos pacientes padecen anemia como síntoma. Hunter cree que la bacteria Mycoplasma pneumoniae podría ser la culpable. "Pero es demasiado pronto para hacer un diagnóstico definitivo hasta que haya más información sobre más análisis", afirma el experto. 

CDC de África investiga las causas con autoridades locales y la OMS

Los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de África han desplegado un equipo multidisciplinario de expertos para apoyar la investigación en curso de la OMS y el Ministerio de Salud de la República Democrática del Congo.

"Se están realizando pruebas de laboratorio para determinar la causa exacta", informó la OMS.

Además, se están llevando a cabo pruebas de diagnóstico e implementando medidas de control de la enfermedad. Sin embargo, es probable que se enfrenten a dificultades para detectar la causa debido a la lejanía de la zona afectada y las barreras logísticas. La limitada cobertura de telefonía móvil e Internet en toda la región ha dificultado el despliegue de los equipos.

Persona delante de una casa en un lugar remoto en el Congo.Persona delante de una casa en un lugar remoto en el Congo.
Los hospitales en regiones remotas de la República Democrática del Congo, como en Rethy (en la imagen), están mal equipados para realizar pruebas para detectar enfermedades raras.Imagen: Alexis Huguet/AFP/Getty Images

¿Por qué es tan misteriosa esta enfermedad?

Los expertos en salud creen que las causas del brote son desconocidas debido a las limitadas capacidades de análisis en la región.

Los laboratorios clínicos en el distrito de Panzi solo pueden realizar pruebas para patógenos comunes. Para los más raros, hay que enviar las muestras a laboratorios especializados, donde se pueden usar técnicas como la secuenciación genética.

"La República Democrática del Congo tiene algunos médicos, científicos y laboratorios excelentes, todos muy versados en brotes e infecciones emergentes, pero se trata de un país enorme y podría decirse que sigue teniendo recursos limitados y un entorno complejo", aclara Dunning a DW.

Los equipos internacionales de atención médica están investigando la denominada dinámica de transmisión y buscando activamente casos, tanto dentro de los centros de salud como a nivel comunitario.

"Es vital que estos casos se investiguen rápidamente para que se puedan implementar medidas de control y tratamiento adecuados", dijo Hunter.

El vicegobernador de Kwango, Remy Saki, dijo a DW el 8 de diciembre que la provincia había implementado medidas para evitar que la epidemia se propagara, como limitar el movimiento de personas, registrar la entrada y salida de personas de los pueblos circundantes y usar mascarillas.

(rmr/ms)

  • El Ártico podría quedarse sin hielo marino en verano tan pronto como en 2027. Modelos climáticos alertan de un cambio crítico impulsado por fenómenos extremos y las emisiones de gases de efecto invernadero.

La imagen del Ártico totalmente liberado de hielo marino en verano podría producirse antes de lo esperado: en 2027, según una nueva investigación que advierte de la aceleración de los plazos de deshielo en la revista Nature Communications. 

Un equipo internacional de investigadores dirigidos por las climatólogas Alexandra Jahn (universidad estadounidense de Colorado en Boulder) y Céline Heuzé (universidad de Gotemburgo en Suecia), ha utilizado modelos informáticos para predecir cuándo podría producirse el primer día sin hielo en el océano más septentrional.

Un Ártico sin hielo, como advierten los científicos desde hace décadas, podría afectar significativamente al ecosistema y al clima de la Tierra al cambiar los patrones meteorológicos. 

"El primer día sin hielo en el Ártico no cambiará las cosas radicalmente, pero demostrará que hemos alterado una de las características definitorias del entorno natural del Ártico debido a las emisiones de gases de efecto invernadero", señala Alexandra Jahn en un comunicado de la Universidad de Colorado en Boulder.

Para llegar a la conclusión de que el Ártico quedará libre de hielo dentro de tres años, los investigadores proyectaron el primer día sin hielo utilizando los resultados de más de 300 simulaciones por ordenador. 

Investigadores proyectaron el primer día sin hielo ártico mediante más de 300 simulaciones informáticas.Investigadores proyectaron el primer día sin hielo ártico mediante más de 300 simulaciones informáticas.
Investigadores proyectaron el primer día sin hielo ártico mediante más de 300 simulaciones informáticas.Imagen: Sebnem Coskun/Anadolu/picture alliance

Fenómenos meteorológicos extremos

Comprobaron que la mayoría de los modelos preveían que el primer día sin hielo podría producirse entre nueve y veinte años después de 2023, independientemente de cómo evolucionaran las emisiones de gases de efecto invernadero.

Pero los autores han visto que hay una serie de fenómenos meteorológicos extremos que podría derretir dos millones de kilómetros cuadrados o más de hielo marino en un corto periodo de tiempo: un otoño inusualmente cálido debilita primero el hielo marino, seguido de un invierno y una primavera cálidos en el Ártico que impiden la formación de hielo marino. 

Cuando el Ártico experimenta un calentamiento tan extremo como el citado durante tres o más años seguidos, el primer día sin hielo podría producirse a finales del verano.

De acuerdo con estas últimas variables, nueve simulaciones sugirieron que podría producirse un día sin hielo dentro de tres años, o como mucho dentro de seis.

 

Reducir emisiones retrasaría el deshielo

No obstante, las investigadoras alertan de que no todo está perdido y de que en sus modelos han visto que una reducción drástica de las emisiones podría retrasar la desaparición del hielo en el Ártico y reducir el tiempo que el océano permanece sin hielo. 

"Cualquier reducción de las emisiones ayudaría a preservar el hielo marino", subraya Jahn.

La reducción de emisiones podría retrasar la desaparición del hielo marino, según el estudio publicado en "Nature Communications".La reducción de emisiones podría retrasar la desaparición del hielo marino, según el estudio publicado en "Nature Communications".
La reducción de emisiones podría retrasar la desaparición del hielo marino, según el estudio publicado en "Nature Communications".Imagen: Sebnem Coskun/Anadolu/picture alliance

Un Ártico azul   

A medida que el clima se calienta por el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, el hielo marino del Ártico ha desaparecido a una velocidad sin precedentes de más del 12 % cada década.

El pasado septiembre, el Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielo de Colorado informó de que el día con menor cantidad de agua marina congelada en el Ártico fue uno de los más bajos registrados desde 1978: 4,28 millones de kilómetros cuadrados, el mínimo de este año estuvo por encima del mínimo histórico observado en septiembre de 2012. 

Ese mínimo marca un descenso en comparación con la cobertura media de 6,85 millones de kilómetros cuadrados entre 1979 y 1992.

Cuando el Océano Ártico tiene menos de 1 millón de kilómetros cuadrados de hielo, los científicos consideran que el Ártico está libre de hielo.

Estudios anteriores del mismo equipo trataron de predecir cuándo quedará este océano totalmente libre de hielo durante un mes completo, concluyendo que esto ocurriría en la década de 2030.

FEW (EFE, Nature Communications, Universidad de Colorado en Boulder)

 
 
 

A principios de 2024, un espeleólogo que exploraba mediante Google Earth la llanura de Nullarbor, en el sur de Australia, se topó con una marca inusual: una misteriosa cicatriz que se extendía por el árido terreno. Este descubrimiento fortuito desencadenó una serie de investigaciones que revelarían un fenómeno natural tan poderoso como desapercibido.

La cicatriz, visible desde el espacio, que se extendía por 11 kilómetros de largo y alcanzaba hasta 250 metros de ancho, parecía una línea larga y sinuosa que serpenteaba principalmente de oeste a este, con una profunda forma de "V" en un punto. Este enigmático rastro llamó la atención de científicos de la Universidad Curtin de Perth, liderados por el geocientífico Matej Lipar, quienes decidieron desentrañar el misterio.

El tornado "invisible"

Tras un minucioso análisis de imágenes satelitales históricas y datos meteorológicos, los investigadores llegaron a la sorprendente conclusión de que se trataba de una huella de un poderoso tornado que había pasado completamente desapercibido, revelando uno de los fenómenos meteorológicos más intensos jamás documentados en esta región remota de Australia. 

"Sin el poder de la tecnología, este extraordinario ejemplo de la ferocidad de la naturaleza habría pasado desapercibido", escribió Lipar en The Conversation.

Los investigadores analizaron las "marcas cicloidales" en la cicatriz para determinar la intensidad, dirección y velocidad de los vientos del tornado.Los investigadores analizaron las "marcas cicloidales" en la cicatriz para determinar la intensidad, dirección y velocidad de los vientos del tornado.
Los investigadores analizaron las "marcas cicloidales" en la cicatriz para determinar la intensidad, dirección y velocidad de los vientos del tornado.Imagen: Matej Lipar, Journal of Southern Hemisphere Earth Systems Science, 2024

El equipo determinó que el tornado había azotado la zona entre el 16 y el 18 de noviembre de 2022. Durante esos días, un sistema de baja presión y un frente frío afectaron la región, creando condiciones propicias para tormentas severas. A pesar de su fuerza, el tornado no dañó estructuras ni hubo testigos que lo reportaran, debido a la lejanía y despoblación de la llanura de Nullarbor.

 

Cicatriz del tornado: "marcas cicloidales"

El equipo de investigación visitó el sitio 18 meses después del evento, y lo que encontraron fue sorprendente: la cicatriz seguía siendo claramente visible, tanto desde el aire como sobre el terreno. Los científicos identificaron características distintivas llamadas "marcas cicloidales", una serie de bucles oscuros creados por los vórtices de succión del tornado, que sugieren que no se trataba de una tormenta ordinaria.

Según las estimaciones del equipo, este tornado pertenecía a la categoría F2 o F3 en la escala Fujita, lo que significa que sus vientos superaron los 200 kilómetros por hora. Los investigadores creen que el fenómeno duró entre 7 y 13 minutos, girando en el sentido de las agujas del reloj mientras se desplazaba hacia el este, siguiendo la dirección del frente frío.

Sin embargo, no todos los expertos están completamente convencidos de estas estimaciones. John Allen, meteorólogo de la Universidad Central de Michigan, señaló a la Australian Broadcasting Corporation que los tornados F2 y F3 son relativamente raros en Australia y generalmente están asociados con tormentas más intensas y prolongadas. No obstante, coincide en que las marcas cicloidales son una clara evidencia de que un tornado de algún tipo azotó la zona.

Científicos visitaron el desierto de Nullarbor para analizar en terreno la cicatriz dejada por un tornado, visible incluso 18 meses después.Científicos visitaron el desierto de Nullarbor para analizar en terreno la cicatriz dejada por un tornado, visible incluso 18 meses después.
Científicos visitaron el desierto de Nullarbor para analizar en terreno la cicatriz dejada por un tornado, visible incluso 18 meses después.Imagen: Matej Lipar, Journal of Southern Hemisphere Earth Systems Science, 2024

Lo más sorprendente es que este no es un caso aislado. Hasta la fecha, solo se han documentado tres tornados anteriores en la llanura de Nullarbor, todos ellos, curiosamente, en noviembre. Pero los investigadores sospechan que podrían ser más frecuentes de lo que se piensa, pasando inadvertidos debido al aislamiento de la región.

Valor de las imágenes satelitales

Este hallazgo pone de relieve cómo las imágenes satelitales pueden ser una herramienta invaluable para detectar y estudiar fenómenos naturales en áreas remotas y deshabitadas. 

"Nuestra investigación aporta valiosos datos sobre los tornados en esta región poco estudiada", señaló Lipar en su artículo. Además, sugiere que el uso de estas tecnologías, combinado con el aprendizaje automático, podría ayudar a identificar otros tornados que hayan pasado desapercibidos.

Como asegura Lipar en su estudio, publicado en el Journal of Southern Hemisphere Earth Systems Science, este hallazgo nos recuerda que las condiciones meteorológicas extremas pueden golpear en cualquier momento y lugar, "a veces sin que nos demos cuenta". Y lo que es más importante, demuestra que incluso en la era de la tecnología satelital, la naturaleza todavía tiene secretos por revelar.

Editado por Felipe Espinosa Wang con información de The Converstatio, ABC News y Journal of Southern Hemisphere Earth Systems Science.

El estudio de la composición química de la atmósfera de Venus ha revelado que el vecino planetario más cercano a la Tierra nunca ha sido habitable, según describe este lunes (02.12.2024) un artículo recogido en Nature Astronomy.

Los investigadores, de la universidad británica de Cambridge, han visto que el interior de Venus es "demasiado seco" como para que alguna vez hubiera podido tener agua suficiente para albergar un océano en su superficie. 

Sus resultados, basados en el estudio de datos proporcionados por varios instrumentos del telescopio espacial James Webb, ponen de manifiesto que el planeta ha sido probablemente un mundo abrasador e inhóspito durante toda su historia.

Venus: interior deshidratado

Para llegar a esta conclusión, fue clave comprobar que la composición de los gases volcánicos que sostienen la atmósfera de Venus apenas poseen un 6 % de agua, lo que indicaría que el interior de este planeta, fuente del magma que libera esos gases, también está deshidratado.

En la Tierra, las erupciones volcánicas son principalmente de vapor, debido a que el interior de nuestro planeta es rico en agua.

Vista generada por ordenador de la superficie de Venus con el volcán Sapas Mons y coladas de lava extendiéndose por llanuras fracturadas.Vista generada por ordenador de la superficie de Venus con el volcán Sapas Mons y coladas de lava extendiéndose por llanuras fracturadas.
Vista generada por ordenador de la superficie de Venus con el volcán Sapas Mons y coladas de lava extendiéndose por llanuras fracturadas.Imagen: NASA/Bildagentur-online/picture alliance

"No sabremos con certeza si Venus puede albergar o albergó vida hasta que enviemos sondas a finales de esta década, pero es difícil imaginarlo porque la vida requiere de la presencia de agua líquida y este planeta no la tiene", señala una de las autoras, Tereza Constantinou, investigadora de la Universidad de Cambridge.

A finales de esta década, la misión DAVINCI de la NASA podrá comprobar y confirmar si Venus ha sido siempre un planeta seco e inhóspito, a través de una serie de sobrevuelos y el envío de una sonda a la superficie. 

Los resultados podrían ayudar a los astrónomos a centrarse en otros exoplanetas, fuera del sistema solar, con más probabilidades de ser capaces de albergar vida, señalan los autores.

FEW (EFE, Nature Astronomy)

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