En medio de datos aterradores y una acción política lenta, DW preguntó a personas que trabajan en el activismo climático, la investigación y la ciencia qué razones encuentran para seguir siendo optimistas.

"El tema climático por fin ha llegado a todas partes"

En primer lugar, observo que el tema climático por fin ha llegado a todas partes, en comparación con hace tres años, tanto en la política como en los medios de comunicación. 

En segundo lugar, lo que realmente me da mucha alegría y ánimo es darme cuenta de la cantidad de grupos que se han formado durante la pandemia. A pesar de que la mayoría de nosotras estamos en la categoría de alto riesgo, durante la pandemia se han fundado 75 nuevos grupos de "Omas for future" (en español, "Abuelas por el futuro"), en toda Alemania.

Son mujeres que cada semana salen a la calle. No se reúnen para tomar café, sino que planifican campañas, crean redes, piensan en cómo llegar a la gente para informarla. Sé por las otras abuelas que sus nietos e hijos están entusiasmados de que hagan algo. Esto también anima a los niños. 

Cordula Weimann, fundadora de Omas for Future (Abuelas por el Futuro).

"Movilización legal"

Joana Setzer, académica del Instituto de Investigación Grantham.

La ley es un mecanismo para canalizar la frustración, según la académica Joana Setzer.

Cuando la ciencia nos dice cuál es el problema, pero vemos incoherencia o una acción insuficiente por parte de quienes tienen el poder de abordarlo, la ley nos ofrece un mecanismo para canalizar esa frustración. Ha sido realmente interesante ser testigo de las diversas formas en que se está utilizando la ley.

Países de todo el mundo están aprobando leyes climáticas, muchas de ellas con objetivos medibles de mitigación y adaptación, y los tribunales están haciendo cumplir esas leyes. Están diciendo a los Gobiernos y a las empresas que tienen un deber de vigilancia, como en la sentencia de Urgenda contra el Gobierno holandés o la demanda presentada por Amigos de la Tierra Holanda contra Shell. 

Joana Setzer, profesora adjunta especializada en litigios climáticos y gobernanza ambiental global, en el Instituto de Investigación Grantham sobre Cambio Climático y Medioambiente.

"Nuevas formas de pensar"

Leah Thomas, fundadora de Intersectional Environmentalist.

“Unidos podemos construir mejores sistemas”, opina Leah Thomas.

La generación Z me da muchas esperanzas porque se involucra en el ámbito político. En Estados Unidos, incluso los conservadores más jóvenes entienden que el clima es un asunto prioritario y creo que ahora surgen muchas conversaciones sobre la identidad y cómo esta se entrelaza con el ecologismo.

Veo que la gente realmente entiende que no tenemos que aislar cuestiones como el cambio climático, la justicia social y la reforma educativa. Podemos unirnos y construir mejores sistemas en todas esas áreas. 

Leah Thomas, fundadora de Intersectional Environmentalist.

"Innovación y comprensión de la ecología"

Esther Ngumbi, entomóloga de la Universidad de Illinois.

Podemos aprender de los sistemas de insectos, según la entomóloga Esther Ngumbi.

Estar informada sobre lo que hacen otros científicos me da esperanza, por ejemplo, tratando de encontrar formas novedosas de capturar carbono para garantizar que los gases de efecto invernadero no contribuyan a empeorar el clima.

Científicos agrícolas están ideando nuevas formas de cultivo resistentes al cambio climático. Asimismo, están intentando garantizar que los insectos de mayor y menor tamaño, que viven bajo tierra o sobre ella, tengan fuentes de alimento para poder seguir proporcionando servicios ecosistémicos esenciales, como lo han hecho durante milenios. 

Mi consejo para mantener el optimismo es mirar a la historia de los ecosistemas al borde del colapso: se han recuperado sistemáticamente, son resistentes. Podemos aprender del enorme conocimiento que se ha acumulado a lo largo de los años sobre estos sistemas de insectos. 

Esther Ngumbi, entomóloga de la Universidad de Illinois.

"Acción colectiva"

Alaa Al Khourdajie, economista del cambio climático, del Imperial College de Londres.

“A veces oscilo entre el pesimismo y un optimismo muy cauto”, dice el economista del cambio climático Alaa Al Khourdajie.

Una cosa que realmente me mantiene esperanzado es la sensación de un movimiento colectivo para hacer frente al cambio climático. Está ocurriendo en todas partes y a todos los niveles: individuos, escolares, universitarios, empleados y empresas. Muchos de los científicos que trabajan para instituciones como el IPCC (el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, de la ONU), lo hacen de forma voluntaria y, en medio de la pandemia, siguieron adelante.

Yo daba clases en la Universidad de Edimburgo y, en una ocasión, me di cuenta de que estaba llevando a los estudiantes a la desesperación. Tuve que contrarrestarlo. Les dije que debían recordar que el coste de las energías renovables, por ejemplo, se ha reducido drásticamente en la última década, más allá de las expectativas de cualquiera. Esa es una buena historia que contar. Tenemos que ofrecer a la gente la esperanza de que podemos hacerlo, solo tenemos que actuar con seriedad y seguir adelante. 

Alaa Al Khourdajie, economista especializado en cambio climático, Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres.

"Conexiones globales"

Evelyn Aacham, activista de Fridays for Future Uganda.

“Realmente creo que estamos en el lado ganador”, considera Evelyn Aacham, activista climática ugandesa.

Los líderes mundiales a veces nos decepcionan, nos rompen el corazón y hacen que algunas personas pierdan la esperanza. Pero ver que gente de todo el mundo se levanta y se mantiene unida me da esperanzas.

El oleoducto de África Oriental que se está construyendo en mi país, y que pasará por Tanzania, va a ser el más largo del mundo. Mucha gente está hablando de esto a nivel internacional y eso me da esperanza. La gente sabe que lo que pasa en África no se queda solo en África.

Formo parte de un grupo que lucha por la protección del hielo en el Ártico y la Antártida. Nunca he estado allí, pero sé que son responsables de regular las temperaturas del planeta: así que lo que ocurre en el Ártico no se queda en el Ártico. Me da la esperanza de que no estoy sola y realmente creo que estamos en el lado vencedor. 

Evelyn Aacham, activista de Fridays for Future Uganda.

"La próxima generación"

Roxy Koll, científico climático del Instituto Indio de Meteorología Tropical.

Al presentar sus datos, el científico del clima Roxy Koll intenta incluir soluciones.

Quienes me dan esperanzas son los estudiantes de las escuelas de Kerala, que vigilan activamente las precipitaciones y el río (mediante pluviómetros y escalas fluviales), como parte de una red de ciencia ciudadana en su localidad.

Cuando hablo con estos niños, sé que al menos están creciendo con la comprensión de que el clima está cambiando, que pueden vigilarlo, y probablemente pueden hacer algo al respecto.

Los datos que tengo delante son realmente aterradores. Trato de no poner en juego las emociones, de trabajar científicamente para no deprimirme. A veces me da vergüenza presentar mi trabajo, no quiero mostrarme como alguien negativo. Intento siempre acabar de forma positiva, buscando soluciones, mejores prácticas, medidas de adaptación y trabajando con las leyes para lograr el cambio. 

Roxy Koll, científico climático en el Instituto Indio de Meteorología Tropical.

"Liderazgo indígena"

Las negociaciones globales, como el Acuerdo de París, me dan esperanza; si todas las partes respetan y cumplen sus promesas de hacer frente a los impactos del cambio climático proporcionando recursos económicos.

La otra esperanza que abrazamos con optimismo es el crecimiento del liderazgo y la organización de los pueblos indígenas. Tenemos una forma tradicional de conservar los recursos y los ecosistemas, por lo que debemos seguir desempeñando nuestro papel. 

Gideon Sanago, Programa Climático del Foro de ONGs Indígenas Pastoralistas de Tanzania.

"Modelos de predicción"

Nana Ama Browne Klutse, de la Universidad de Ghana.

La confianza en las predicciones climáticas aumenta cada vez más, según la científica Nana Ama Browne Klutse.

Nuestros modelos climáticos son cada vez más inteligentes y nuestra confianza en ellos aumenta. Hemos empleado la inteligencia artificial y los sistemas informáticos de alto rendimiento. Somos optimistas y pensamos que el futuro va a ser brillante en términos de predicciones.

Predecir el futuro nos ayuda a planificar mejor. Si sabemos que el año que viene las lluvias se van a retrasar o van a ser escasas, informaremos a los responsables políticos para que decidan qué hacer. Nuestra gente no puede pasar hambre y es posible que los agricultores necesiten medios de vida alternativos. 

Nana Ama Browne Klutse, física en la Universidad de Ghana.

(Estas entrevistas se han acortado y editado para mayor claridad)

(ar/rml)

En los restos erosionados de dos antiguas "supercordilleras" podría haber pistas sobre cómo la muerte de estas pudo haber guiado la evolución en nuevas y sorprendentes direcciones.

 

Gigantescas antiguas cadenas montañosas, tan altas como el Himalaya y que se extendían hasta 8.000 kilómetros por supercontinentes enteros, desempeñaron un papel crucial en la evolución de la vida primitiva en la Tierra, según un nuevo estudio publicado en la revista Earth and Planetary Science Letters.

En concreto, la formación y destrucción de dos gigantescas cordilleras pudo haber impulsado dos de los mayores momentos de auge evolutivo en la historia de nuestro planeta: la primera aparición de células complejas hace unos 2.000 millones de años y la explosión cámbrica de la vida marina hace 541 millones de años.

"No hay nada parecido a estas dos supermontañas en la actualidad", dijo en un comunicado Ziyi Zhu, el autor principal del estudio y estudiante de postdoctorado de la Universidad Nacional de Australia (ANU) en Canberra. "No se trata solo de su altura: si uno se imagina los 2.400 km de largo del Himalaya repetidos tres o cuatro veces, se hace una idea de la escala", agregó.

Los investigadores utilizaron raros restos minerales que solo se encuentra en las raíces de las altas montañas dejados por la presión de las supermontañas para construir líneas temporales detalladas de dos de las mayores cordilleras nacidas de las colisiones entre placas continentales.

La supercordillera Nuna y Transgondwana

Los investigadores llamaron al primer ejemplo la supermontaña Nuna –por primera vez detectada–, que atravesaba el anterior supercontinente de Nuna (también conocido como Columbia) con un recorrido unos 8.000 kilómetros. "Coincide con la probable aparición de los eucariotas, organismos que posteriormente dieron lugar a las plantas y los animales" dijo Zhu. 

El segundo ya era conocido por los geólogos: la supermontaña Transgondwana, también de 8.000 kilómetros, la cual proyectó una vez su sombra sobre el gran supercontinente meridional de Gondwana. 

Según los científicos, Transgondwana coincide con la aparición de los primeros animales grandes hace 575 millones de años y la explosión cámbrica 45 millones de años después, cuando la mayoría de los grupos animales aparecieron en el registro fósil.

Cordilleras que rivalizan con el Himalaya (foto) en altura solían extenderse miles y miles de kilómetros a través de las costuras de los supercontinentes en fusión, hace miles de millones de años.

Cordilleras que rivalizan con el Himalaya (foto) en altura solían extenderse miles y miles de kilómetros a través de las costuras de los supercontinentes en fusión, hace miles de millones de años.

Liberación de minerales y oxígeno atrapado desencadena el estallido de biodiversidad

De acuerdo con el estudio, después de que las supermontañas gondwánicas erosionaran, la liberación de minerales nutrientes al mar –acelerando la producción de energía y sobrealimentando la evolución– y oxígeno atrapado pudo haber contribuido a desencadenar el estallido de biodiversidad conocido como la explosión del Cámbrico. 

"La atmósfera de la Tierra primitiva casi no contenía oxígeno. Se cree que los niveles de oxígeno atmosférico aumentaron en una serie de pasos, dos de los cuales coinciden con las supermontañas", dijo Zhu. 

"El aumento del oxígeno atmosférico asociado a la erosión de la supermontaña Transgondwana es el mayor de la historia de la Tierra y fue un requisito esencial para la aparición de los animales", añadió.  

Por su parte, el profesor Jochen Brocks, coautor del estudio, se mostró asombrado de ver que el registro de la construcción de montañas a través del tiempo es muy claro. "Muestra estos dos enormes picos: uno está vinculado a la aparición de los animales y el otro a la aparición de grandes células complejas", aseguró.

El 'Boring Billion'

Otra prueba que ayudaría a consolidar la nueva hipótesis, según los investigadores, es la ausencia de evidencias de que se hayan formado otras supermontañas en ningún momento entre estos dos acontecimientos.

"El intervalo de tiempo entre hace 1.800 y 800 millones de años se conoce como el 'Boring Billion', porque el avance de la evolución fue escaso o nulo", dijo Ian Campbell, coautor del estudio.   

 "La ralentización de la evolución se atribuye a la ausencia de supermontañas durante ese periodo, lo que redujo el suministro de nutrientes a los océanos. Este estudio nos da marcadores, para que podamos entender mejor la evolución de la vida temprana y compleja", añadió.   

Editado por Felipe Espinosa Wang.

Los JJ.OO. son un escenario deportivo importante. Y la edición de invierno de este año ya ha ofrecido alegría, desesperación y medallas. DW seleccionó algunas de las actuaciones más destacadas hasta ahora.

Adiós a una leyenda: Shaun White ha sido un pionero del snowboard los últimos 20 años, desde ganar oro en los Juegos de Invierno de Turín 2006 hasta inspirar a la próxima generación de estrellas. Sus quintas y últimas Olimpíadas terminaron con pesar, ya que una caída en su última carrera el 11 de febrero le hizo perder el podio. Pero se retira con tres oros y un legado que nunca se puede empañar.
 

Se retira una leyenda

Adiós a una leyenda: Shaun White ha sido un pionero del snowboard los últimos 20 años, desde ganar oro en los Juegos de Invierno de Turín 2006 hasta inspirar a la próxima generación de estrellas. Sus quintas y últimas Olimpíadas terminaron con pesar, ya que una caída en su última carrera el 11 de febrero le hizo perder el podio. Pero se retira con tres oros y un legado que nunca se puede empañar.

 

 

El patinador artístico Nathan Chen tuvo una actuación tan sólida técnicamente como artísticamente impresionante en el patinaje artístico masculino el 10 de febrero. El estadounidense ejecutó movimientos de la más alta dificultad, uno tras otro, y se mantuvo casi impecable en todas las partes de su rutina, por lo que obtuvo un muy merecido oro.
 

Sin peso aparente

El patinador artístico Nathan Chen tuvo una actuación tan sólida técnicamente como artísticamente impresionante en el patinaje artístico masculino el 10 de febrero. El estadounidense ejecutó movimientos de la más alta dificultad, uno tras otro, y se mantuvo casi impecable en todas las partes de su rutina, por lo que obtuvo un muy merecido oro.

 

 

¡Un regreso increíble! Petra Vlhova apenas podía creer que había ganado medalla de oro. Después de su primera carrera en el slalom, la eslovaca estaba solo en el séptimo lugar y parecía haber perdido la oportunidad de ganar alguna presea. Pero con una segunda carrera impecable el 9 de febrero, superó a todos sus rivales para su total sorpresa y deleite.
 

Vaya sorpresa

¡Un regreso increíble! Petra Vlhova apenas podía creer que había ganado medalla de oro. Después de su primera carrera en el slalom, la eslovaca estaba solo en el séptimo lugar y parecía haber perdido la oportunidad de ganar alguna presea. Pero con una segunda carrera impecable el 9 de febrero, superó a todos sus rivales para su total sorpresa y deleite.

 

 

En EE. UU. soy estadounidense, en China soy china. Eileen Gu repite esta frase como mantra en casi todas las conferencias de prensa. La joven de 18 años ya es el rostro de los Juegos, y lo era incluso antes de Beijing. Nacida y criada en EE. UU., la esquiadora de estilo libre ha estado compitiendo para China por algún tiempo y ganó el oro en la competencia big air en Beijing el 8 de febrero.
 

Entre culturas

"En EE. UU. soy estadounidense, en China soy china". Eileen Gu repite esta frase como mantra en casi todas las conferencias de prensa. La joven de 18 años ya es el rostro de los Juegos, y lo era incluso antes de Beijing. Nacida y criada en EE. UU., la esquiadora de estilo libre ha estado compitiendo para China por algún tiempo y ganó el oro en la competencia "big air" en Beijing el 8 de febrero.

 

 

Después de su temprana salida en el slalom gigante, la favorita para ganar la medalla de oro, Mikaela Shiffrin, también fue eliminada el 8 de febrero en el slalom. En este duro momento, la mente de la estadounidense de 26 años se centró en su padre, quien murió en un trágico accidente hace dos años. Realmente me gustaría llamarlo ahora, dijo Shiffrin entre lágrimas. Pero él ya no está aquí.
 

Extrañando a los que ya no están

Después de su temprana salida en el slalom gigante, la favorita para ganar la medalla de oro, Mikaela Shiffrin, también fue eliminada el 8 de febrero en el slalom. En este duro momento, la mente de la estadounidense de 26 años se centró en su padre, quien murió en un trágico accidente hace dos años. "Realmente me gustaría llamarlo ahora", dijo Shiffrin entre lágrimas. "Pero él ya no está aquí".

 

 

Incluso antes de que comience el luge, los atletas tiemblan un poco al pensar en la curva 13. Si te desvías de la línea ideal aquí, la caída está casi asegurada. Eso es exactamente lo que le sucedió a la favorita al oro Julia Taubitz. Después de establecer un récord en la primera carrera el 7 de febrero, se estrelló en el punto clave de la segunda, y se desvaneció la posibilidad de medalla.
 

Cuidado en la curva

Incluso antes de que comience el luge, los atletas tiemblan un poco al pensar en la curva 13. Si te desvías de la línea ideal aquí, la caída está casi asegurada. Eso es exactamente lo que le sucedió a la favorita al oro Julia Taubitz. Después de establecer un récord en la primera carrera el 7 de febrero, se estrelló en el punto clave de la segunda, y se desvaneció la posibilidad de medalla.

 

 

Piu, piu, piu (más, más, más) gritaba Stefania Constantini a su compañero Amos Mosaner una y otra vez cuando quería que barriera con más fuerza. La pareja italiana estableció el estándar en curling de dobles mixtos el 6 de febrero, ganando todos los enfrentamientos en su camino hacia el oro.
 

Barriendo todo por delante

"Piu, piu, piu" (más, más, más) gritaba Stefania Constantini a su compañero Amos Mosaner una y otra vez cuando quería que barriera con más fuerza. La pareja italiana estableció el estándar en curling de dobles mixtos el 6 de febrero, ganando todos los enfrentamientos en su camino hacia el oro.

 

 

¿Dolor o alegría? No es fácil descifrar la emoción de Therese Johaug tras su victoria en el skiatlón. En la línea de meta, la noruega, que participó en la competencia a una temperatura de -16 grados centígrados, ciertamente sufría al principio, pero la euforia llegó poco después. La victoria del 5 de febrero fue su primer triunfo olímpico individual y el primer oro en Beijing.
 

Victoria de calentamiento

¿Dolor o alegría? No es fácil descifrar la emoción de Therese Johaug tras su victoria en el skiatlón. En la línea de meta, la noruega, que participó en la competencia a una temperatura de -16 grados centígrados, ciertamente sufría al principio, pero la euforia llegó poco después. La victoria del 5 de febrero fue su primer triunfo olímpico individual y el primer oro en Beijing.

Los contagios de coronavirus en escuelas y jardines infantiles en Alemania son altos, demasiado altos. Pero a los políticos esto apenas parece preocuparles. Esto es negligente, por decir lo mínimo, opina Marco Müller.

En Alemania, los adultos todavía estamos lejos de tener una incidencia semanal de contagios por SARS-CoV-2 de 3.700 casos por 100.000 habitantes, pero nuestros hijos no. Precisamente en ese nivel están los contagios entre las personas de 5 a 14 años, es decir, casi el doble del promedio del resto del país. Pero son los adultos los que han ayudado a los niños a llegar a ese nivel de contagios. La situación en las escuelas y jardines infantiles es como es precisamente por las acciones, o inacciones, de los mayores.

En todo caso, nadie puede declararse sorprendido por los niveles que ha alcanzado la quinta ola. Si las únicas medidas para proteger a los niños es una exigencia no muy estricta de usar mascarillas y la petición de ventilar ocasionalmente la sala de clases, parece claro que faltaría hacer algo más. Oficialmente, para protegerse del coronavirus habría que ventilar cada 15 a 20 minutos durante 5 minutos. A ver, preguntemos a los niños cuántas veces ven que eso ocurra en sus escuelas. Los filtros de aire, o al menos los semáforos de CO2, que hacen sonar una alarma si el aire está muy saturado, son cosas desconocidas en la mayoría de las escuelas.

Marco Müller.

Marco Müller.

Mascarilla sí, mascarilla no

¿Y la obligación de usar mascarilla? Llegó muy tarde y no se cumple como debería. Un ejemplo práctico: en una escuela primaria se sientan sin distancia física 25 niños con mascarilla, pero solo hasta que comienza la pausa del desayuno. Ahí todos se quitan las mascarillas y comen y beben. Luego se la ponen nuevamente y continúa la clase. No, no es broma.

Durante las sudorosas clases de deportes, las mascarillas deben permanecer puestas, pero durante las clases de natación ya en el vestidor los tapabocas desaparecen. Por supuesto nadie los usa mientras están en la piscina ni cuando se vuelven a poner la ropa, y solo reaparecen de vuelta en el salón de clases. ¿Es tan imprescindible mantener las clases de natación en el pico de la pandemia?

En los jardines infantiles o guarderías no hay obligación de usar mascarilla, lo que es razonable. Sin embargo, no es razonable que algunos jardines ni siquiera hagan exámenes para detectar contagios. Muchos padres se enteran de que el virus circula en las guarderías cuando se les pide no llevar a los niños al recinto porque la mitad de los cuidadores está con permiso médico por contagio.

Los niños protestan

Como nadie los ayuda, ahora los estudiantes intentan salvarse a sí mismos: a mediados de la semana pasada se inició una petición llamada #WirWerdenLaut (alzaremos la voz) en la que exigen que se busquen soluciones a los problemas suscitados por la pandemia con ellos, en lugar de decidir sin consultarles. Exigen filtros de aire, grupos de clases más pequeños, mejores exámenes para detectar el virus, entrega rápida de resultados de los test y acabar con la obligatoriedad de la asistencia presencial. Las familias deben decidir por su cuenta si la escuela puede ser considerada un lugar seguro, o si por el contrario, es mejor que los niños asistan a clases en línea. Todas las demandas son razonables. No es de extrañar que en menos de una semana ya 130.000 personas hayan apoyado la petición.

Pero no deja de llamar a la reflexión el hecho de que las sugerencias más sensatas en tiempos de pandemia no vengan de los políticos, los educadores, los padres o los cuidadores, sino que de los niños y jóvenes. Es cierto en que se insiste repetidamente en los efectos psicológicos que puede haber si no hay clases presenciales, pero los preparativos para recibir a los estudiantes apenas si se hicieron durante el verano pasado. La pregunta que surge es por qué no hubo tales preparativos.

Y por eso sigue abierta la sospecha de que las escuelas deben permanecer abiertas a toda costa para que los padres vayan a trabajar, ganen dinero y paguen impuestos, es decir, mantener el sistema operando. El precio de todo ello es el contagio de los más pequeños, independiente de que la mayoría de las veces sufran síntomas leves. ¿Es responsable hacer eso con ellos? La petición #WirWerdenLaut ya dio la respuesta. (dz/rrr)

Una exposición en el Museo Histórico Alemán muestra cómo Karl Marx se convirtió en uno de los pensadores más influyentes del siglo XIX. Su obra se sigue leyendo.

 

1. Matrimonio con igualdad entre pares

Sin ella, su obra no hubiera sido posible: Jenny Marx (1814 - 1881) fue además de periodista, la primera lectora crítica de Karl Marx. Debatió con él y con el publicista y filósofo Friedrich Engels y trabajó en el "Manifiesto del Partido Comunista". En la única versión manuscrita del manifiesto que se ha conservado, las primeras líneas fueron escritas por ella.

Como periodista, escribió textos sobre la Revolución de Marzo en Alemania y reseñas sobre la obras de William Shakespeare para el renombrado diario "Frankfurter Zeitung", negoció con editores y hablaba varios idiomas. Esto fue positivo, porque la familia Marx pasó la mayor parte de su vida en el exilio. Friedrich Engels la llamó a ella y a su esposo "naturalezas muy talentosas" y dijo sobre Jenny, después de su muerte, que extrañaría amargamente "su audaz e inteligente consejo".

Jenny Marx

Jenny Marx: en la actualidad no se valora lo sufuciente su contribución a la obra de Karl Marx.

2. Contribuyó a hacer realidad la jornada de ocho horas

En 1866, Karl Marx y Friedrich Engels contribuyeron a establecer la jornada laboral de ocho horas como requisito oficial de la Asociación Internacional de Trabajadores. En la década de 1810, el galés Robert Owen ya habría acuñado el slogan "trabajar ocho horas, dormir ocho horas y ocho horas de ocio y de descanso".

En el Reino Unido, sin embargo, la jornada de ocho horas para los empleados fijos nunca se determinó por ley. En Canadá, en cambio, sí desde 1899; en Francia desde 1919, en EE. UU. desde 1938 y en Alemania desde 1918.

3. Icono del movimiento "Occupy"

El 17 de septiembre de 2011, manifestantes ocuparon el parque Zuccotti en el distrito financiero de Nueva York, con el lema "Occupy Wall Street" (Ocupa Wall Street). Protestaron contra un sistema económico que enriquece a solo unos pocos. Los manifestantes exigieron un mayor control político del sector bancario y financiero. Dicho movimiento se extendió por todo el mundo con un retrato de Karl Marx y el pegadizo slogan: "Les dije que tenía razón", lo que convirtió a Max en ícono moderno.

Desde la crisis bancaria del siglo XXI, los escritos de Karl Marx volvieron a recibir atención mundial. Aún se le considera uno de los críticos más importantes del capitalismo, pero su legado es ambivalente: las dictaduras de la Unión Soviética y la RDA, por ejemplo, se remitieron a la obra de Marx para justificar las injusticias de sus gobiernos. Su actitud hacia sus compañeros judíos también es controvertida. Su ensayo "Sobre la cuestión judía", publicado por primera vez en 1844, fue utilizado con fines de propaganda antisemita, por ejemplo, por el Partido Comunista de Alemania en la década de 1920.

Cartel con Karl Marx donde pone: Te dije que tenía razón.

Este cartel fue diseñado por Azlan McLennan como parte del movimiento "Occupy" en Melbourne, Australia

4. Investigador y todavía fuente de inspiración

Muchos economistas de todo el mundo todavía toman en cuenta los escritos de Karl Marx. Por ejemplo, el economista francés Thomas Piketty publicó su libro "El capital en el siglo 21" en 2013, haciendo referencia directa a "El Capital" (1867).

En "El capital en el siglo XXI", Piketty se basa en el análisis de Marx y concluye que desde mediados del siglo XX, la riqueza mundial se acumula en manos de unas pocas personas, y que el aumento de la desigualdad es inherente al capitalismo, lo que supone una amenaza la democracia. El libro provocó debates globales sobre el futuro del capitalismo.

La primera edición original de "El Capital", con sus notas escritas a mano, pertenece a la lista del Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO desde 2013.

5. Ciudadano del mundo

Marx fue un ciudadano del mundo que influyó en el debate político de muchos países. Fue pionero de una "revolución proletaria" y pasó casi toda su vida como apátrida en el exilio. Después de casarse se fue a París con Jenny Marx, donde trabajó con Friedrich Engels. Cuando el gobierno prusiano exigió su expulsión, Jenny y Karl Marx y Friedrich Engels se trasladaron a Bruselas.

Allí comenzaron a trabajar en un documento programático que se convertiría en el Manifiesto Comunista, el cual termina con la famosa frase: "¡Proletarios del mundo, uníos!". La familia Marx también fue expulsada de Bélgica y finalmente encontró refugio en Londres en 1849. Jenny y Karl Marx vivieron allí hasta su muerte. Jenny murió el 2 de diciembre de 1881 y Karl el 14 de marzo de 1883. Casi 200 años después de su muerte, su obra ha vuelto a atraer el interés de los lectores.

La exposición "Karl Marx y el capitalismo" en el Museo Histórico Alemán en Berlín sigue abierta hasta el 21 de agosto de 2022.

(rmr/ers)

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