Una nueva investigación sugiere que el calentamiento global comenzó antes de lo que pensábamos hasta ahora. Esto significaría que el calentamiento ha sido medio grado superior a las estimaciones actuales.
Recientes investigaciones han encendido las alarmas sobre el incremento de la temperatura media global en superficie, que podría haber rebasado ya el umbral de 1,5 grados de calentamiento en comparación con la era preindustrial, según señalan proyecciones basadas en el análisis de esqueletos de esponjas en el Caribe. Estas proyecciones sugieren que el aumento podría incluso superar los 2 grados al finalizar la presente década, una perspectiva que desafía los objetivos establecidos en el Acuerdo de París de 2015, cuyo fin es limitar este incremento por debajo de los 2 grados, con una preferencia por no sobrepasar los 1,5 grados, para esquivar las consecuencias más devastadoras del cambio climático.
El calentamiento global comenzó antes de lo que pensábamos
Un estudio difundido en la revista Nature Climate Change, que ha generado debate entre la comunidad científica, indica que el inicio del calentamiento global de la era industrial data de mediados de la década de 1860, mucho antes de lo que los registros instrumentales modernos sugieren. Malcolm McCulloch, de la Universidad de Australia Occidental y coautor del estudio, durante una conferencia de prensa virtual, destacó que desde entonces, el calentamiento ha sido medio grado superior a las estimaciones actuales del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).
El estudio apunta a que, hacia el año 2020, el calentamiento global ya había alcanzado un aumento de 1,7 grados por encima de los niveles preindustriales, sugiriendo que, de continuar las emisiones de CO2 al ritmo actual, el límite de 2 grados podría superarse antes de lo esperado, posiblemente a finales de esta misma década.
Polémica en torno al estudio
La investigación se fundamenta en 300 años de registros de temperatura obtenidos de escleroesponjas en el Caribe oriental, cerca de Puerto Rico, un método que permite un archivo natural preciso de las temperaturas oceánicas pasadas. Estos organismos marinos registran en su estructura de carbonato cálcico los cambios químicos que reflejan variaciones de temperatura, ofreciendo una perspectiva histórica invaluable para entender la evolución del clima global.
Sin embargo, algunos expertos instan a la cautela al interpretar estos resultados. Yadvinder Malhi, de la Universidad de Oxford, argumenta que los hallazgos no necesariamente implican que ya se hayan superado los objetivos climáticos de París, mientras que la profesora Gabi Hegerl, de la Universidad de Edimburgo, subraya la necesidad de corroborar estos datos con mediciones globales para obtener una imagen más precisa del calentamiento global.
Aunque el exoplaneta se encuentra en una zona que podría permitir la existencia de agua líquida, se requieren más estudios para confirmar si podría albergar vida.
Científicos han descubierto un nuevo planeta, denominado TOI-715b, orbitando una estrella enana roja a unos 137 años luz de distancia. Esta supertierra, con un tamaño 1.55 veces mayor que el de la Tierra, se encuentra ubicado en la llamada zona habitable de su estrella, un área que podría permitir la existencia de agua líquida. La investigación, liderada por Georgina Dransfield de la Universidad de Birmingham, fue publicada en las Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
Órbita de 19 días
TOI-715b, que orbita su estrella cada 19 días debido a su proximidad, destaca no solo por su tamaño y ubicación sino también por ser parte de un sistema que podría albergar otro planeta de tamaño similar a la Tierra, aún por confirmar. Si se verifica, este último sería el planeta en zona habitable más pequeño identificado por el satélite TESS hasta la fecha.
Porque TOI-715 b pasa frente a su estrella, que en este caso es una enana roja, menor y menos caliente que el Sol, con bastante frecuencia, pudo ser mejor detectado y observado.
Mucho trabajo por hacer
La estrella anfitriona, TOI-715, es una enana M típica, con aproximadamente un cuarto de la masa y radio del Sol. Este tipo de estrellas son conocidas por su menor brillo, lo que permite que planetas en órbitas cercanas, como TOI-715b, residan en zonas habitables donde las condiciones podrían ser adecuadas para la vida tal como la conocemos. No obstante, los límites de lo que es una zona habitable son poco claros e incluso contradictorios, ya que el tipo espectral estelar, el albedo planetario, la masa e incluso cuán nublada esté su atmósfera pueden determinar si un planeta tiene agua líquida.
A pesar del entusiasmo que rodea a su descubrimiento, aún resta mucho trabajo por hacer para confirmar las características detalladas de TOI-715 b. Este planeta ahora forma parte de los candidatos en la zona habitable que podrían ser objeto de estudio detallado por parte del Telescopio Espacial James Webb, con el fin de detectar posibles atmósferas, determinar su masa, o definir su clasificación específica.
El lugar donde dan a luz los tiburones blancos es uno de los mayores misterios de la ciencia de los tiburones, señalan. Sería la primera vez que se detecta casi en directo el nacimiento de esta especie.
Imágenes inéditas de un tiburón blanco recién nacido podrían revelar la zona ante las costas de California donde estos animales amenazados de extinción surgen a la superficie por primera vez, según un estudio divulgado este martes (30.01.2024).
Aunque los tiburones blancos juveniles ya han sido avistados con anterioridad, esta sería la primera vez que se detecta casi en directo un nacimiento de ese elusivo depredador.
Los expertos afirmaron que las imágenes del cachorro, que se cree que tenía solo horas de vida debido a su aleta dorsal redondeada, podrían arrojar luz sobre un misterio de la vida de los tiburones y ayudar a su conservación.
"El lugar donde dan a luz los tiburones blancos es uno de los mayores misterios de la ciencia de los tiburones", dijo el cineasta y fotógrafo especialista en vida salvaje Carlos Gauna, quien capturó el momento en cámara.
"Nadie ha logrado señalar exactamente dónde nacen, ni nadie ha visto a un tiburón bebé recién nacido", añadió.
Primera evidencia
En julio de 2023, Gauna, conocido en internet como The Malibu Artist, y Phillip Sternes, estudiante de doctorado en biología en la Universidad de California en Riverside, observaron lo que parecía ser un tiburón blanco hembra grande y aparentemente embarazada frente a la costa de California, cerca de Santa Bárbara.
El tiburón pareció sumergirse profundamente en el agua y poco después emergió un tiburón más pequeño en la superficie, mirando directamente hacia la cámara que planeaba sobre él. Gauna dijo que inicialmente pensaron que el pequeño tiburón, completamente blanco, era albino, porque en realidad esta especie es gris en la parte superior y blanca en la inferior.
Pero luego vieron como se desprendía de la capa blanca superior, mientras nadaba torpemente, según dijo a la AFP.
En un relato del avistamiento, publicado en la revista Environmental Biology of Fishes el lunes, Gauna y Sternes explicaron que a su juicio esta "piel" blanca era en realidad una capa embrionaria de leche intrauterina, que se secreta en el útero para alimentar a las crías de tiburón y se desprende poco después del nacimiento.
También ofrecieron una explicación alternativa: que el tiburón de cinco pies (1,5 metros) de longitud podría haber estado sufriendo una afección cutánea.
Se sabe que el sur de California es un área de crianza para los jóvenes tiburones blancos, mientras que la costa central de California ha sido señalada como un posible lugar de nacimiento.
Gauna había visto tiburones blancos hembra embarazadas y jóvenes en la zona antes de este avistamiento. "Podría ser la primera evidencia que tenemos de un cachorro en estado salvaje, lo que podría indicar un lugar de nacimientos", dijo Sternes en un comunicado de prensa, añadiendo que se necesitaría más investigación para confirmar el área de manera más general como un lugar de alumbramiento.
Con gran realismo, “La sociedad de la nieve” cuenta la historia del accidente del avión uruguayo en los Andes. DW conversó con Pablo Vierci, autor del libro en que se basa la película, sobre las lecciones de esta hazaña.
Vierci, autor del libro "La sociedad de la nieve” (2008), en que se basa la película homónima, era amigo de varios de ellos. "Yo estaba en mi casa, en mi dormitorio, escuchaba la lista y estaba llorando y me reía. Lloraba de dolor, porque los chicos que adoraba no estaban en la lista y me reía por los que estaban vivos. Tenía el sufrimiento y la gloria simultánea. Creo que la película busca un poco eso, reconciliar esos opuestos”, reflexiona en entrevista con DW.
La cinta, dirigida por el español Juan Antonio Bayona, de la que Vierci es también productor asociado, está cosechando nominaciones y premios, y es la candidata española al Oscar. Fiel a los detalles, incorpora los escenarios reales del lugar del accidente y no evade temas complejos como la antropofagia, a la que debieron recurrir los sobrevivientes. Aunque la historia había sido contada previamente en películas, documentales, libros y reportajes, nunca había sido tratada con tal realismo. En palabras de Vierci, está generando un "tsunami emocional”.
DW: Esta película despierta una serie de reflexiones, más allá de los hechos. ¿Cómo decidieron abordar esta historia?
Pablo Vierci: Cuando uno se basa en una historia real como es esta, tiene que trascender los hechos. Estos son la base y hay que ser fiel y honesto, pero también hay una interpretación, una estética y una suerte de puente emocional entre el hecho y el espectador o el lector. Estamos un poco cansados de las ficciones apocalípticas, las distopías en que uno imagina el futuro de la peor forma, y el hombre se convierte en el lobo del hombre, como decía Thomas Hobbes.
Esta historia te habla de lo contrario, es como un antídoto. Son demasiadas penurias, es demasiado trágico, pero ahí surge la bondad, la generosidad y el coraje. Es bastante inédito, y lo hicieron chicos veinteañeros en el lugar más inhóspito del planeta.
El director español Juan Antonio Bayona y el escritor uruguayo Pablo Vierci (derecha) en Sierra Nevada, España, durante el rodaje de "La sociedad de la nieve”. En menos de dos semanas, la película alcanzó más de 50 millones de visionados en Netflix y se ubica entre las diez películas de habla no inglesa más vistas en la historia de la plataforma.Imagen: Sergio Villaplana
A pesar de la tragedia, sale algo positivo de ella.
Efectivamente. El objetivo de este libro y de la película, que empezamos a trabajar con J.A. Bayona y las productoras Belén Atienza y Sandra Hermida en 2016, era que la historia no se cerrara, sino que quedara abierta, y que saliéramos de esa bipolaridad entre tragedia y milagro. Falta la palabra para esto, porque es las dos cosas al mismo tiempo. El objetivo es que se reencuentren esos dos mundos, que parecen opuestos.
¿Y cómo se pueden reencontrar?
La vida es agridulce por definición, porque la muerte es inherente a la vida. La película toca estos temas que no tienen respuestas definitivas. Está contada desde el punto de vista de veinteañeros que reflexionan sobre esto, cuando se supone que tienen la vida por delante, pero están en la cornisa de la vida y la muerte durante 72 días. Eso ayuda a crear esa sociedad de la nieve, que reprodujimos con la dureza que tuvo el rodaje por 140 días en plena pandemia en Sierra Nevada.
¿El vínculo personal lo llevó a escribir este libro?
Soy coetáneo de ellos, compañero de clase de Nando Parrado, y había chicos de otras clases, que conocía. Soy de ese barrio, de ese deporte y de ese club de exalumnos de un colegio de hermanos irlandeses. La coincidencia de que me gustara escribir y fuera de ese mundo, me generó una suerte de compromiso, de contar esta historia desde la cercanía. Escribo sobre cosas que no logro comprender del todo y esto nunca lo logré comprender del todo: cómo se forma esa sociedad tan generosa, cómo logran sobrevivir y superar el trauma. Además, siempre me generó mucho compromiso quién iba a contar la historia de los que no volvieron y colaborar con sus familiares, a quienes les faltaba un cierre.
La producción española, basada en el libro de Pablo Vierci, recrea la historia del avión uruguayo que se estrelló en la cordillera de los Andes. Actores argentinos y uruguayos interpretan a los 45 pasajeros, de los cuales 16 sobrevivieron y 29 perdieron la vida en los 72 días en la montaña. Aquí, el actor Enzo Vogrinic, que interpreta a Numa Turcatti.Imagen: Quim Vives/Netflix
¿Eso marca una diferencia con películas y libros anteriores?
Sin duda. La consigna cuando empezamos a trabajar con Bayona y las productoras es que hay 16 vivos porque hay 29 muertos. Bayona tiene una sensibilidad muy especial y pudimos explorar para contar eso que nunca se había contado. Para eso teníamos que contar con la anuencia, la solidaridad y el acompañamiento de los sobrevivientes y de muchos de los familiares de los que no volvieron. Fuimos a verlos y les pedimos permiso para contar esta historia desde el punto de vista del hermano, del tío, y confiaron en nosotros.
¿Cómo fue la reacción cuando vieron la película?
Cuando la presentamos en septiembre de 2023 ante 360 personas, las familias de los sobrevivientes junto con las de los que no volvieron, hubo una gran reconciliación. No es que estuvieran distanciados, sino que comprendieron mucho mejor y se convirtió en un solo grupo. Fue la experiencia más conmovedora que tuve en mi vida. Surgió una empatía que se expresa en una suerte de emoción compartida. Los familiares se pusieron en el lugar de los sobrevivientes, y viceversa. Comprendieron que, así como estaban estos 16 sobrevivientes, podrían haber sido sus propios hermanos e hijos. Y ahora tantos millones de personas han visto la película y están sintiendo algo parecido. Es algo poderoso, bondadoso. El ejemplo de generosidad más extrema, que es el pacto de entrega mutua, que quiere decir que si yo muero puedes usar mi cuerpo para continuar con vida -cuando nadie hablaba de donación de órganos y del concepto de seguir vivo en otro-, y atravesar los Andes para contar qué ocurrió, es un poco la metáfora de la película. Es tan poderoso que explica un poco que se esté produciendo este tsunami emocional con una historia que ya se conocía.
Los personajes están retratados en múltiples detalles, ¿alguno que destaque en particular?
Yo destaco uno, porque es crucial y bastante simbólico. Lo hablé mucho con Roberto Canessa y con Nando Parrado. Cuando llegan al monte más alto, la cámara en la película muestra exactamente lo que se ve desde el sitio al que llegaron, a 5.000 metros de altura. En lugar de encontrarse con lo que ellos creían, los valles verdes de Chile o el océano Pacífico en el horizonte, ven el infinito de montañas. Nando le dice: "Mira allá al final, hay una zona más baja que aparentemente está sin nieve”, y Roberto no mira el infinito de montañas que es la muerte, y ellos famélicos, sin equipo, sino que mira a Nando, y lo que ve es un titán. Mira el coraje, la determinación y una voluntad más allá de lo humano, que capaz que él puede acompañar, y dice "lo veo”. Lo que está viendo es un ser humano con el que pueda lograr llegar allá y efectivamente lo logró. Ese es el detalle que más me emociona.
La cercanía de Vierci con los miembros del equipo de rugby que sufrió el accidente lo hizo querer abordar esta historia no solo desde la perspectiva de los sobrevivientes, sino también de quienes no volvieron.Imagen: Quim Vives/Netflix
¿Qué lecciones podemos sacar como sociedad de esta sociedad de la nieve?
Para mí la fundamental es que, en la peor situación imaginable, cuando se quitan todas las capas con que adornamos el ego, lo que surge es un hombre bondadoso. En un paralelo con la pandemia, que parecía una metáfora gigantesca de lo que estábamos contando, te torna humilde porque tienes la muerte enfrente, te torna más generoso porque no hay salvación individual, y hay una búsqueda frenética de una luz al final del túnel. La tragedia dejó 29 muertos y dos vidas partidas como la de Nando, que perdió a su mamá y su hermana, y la de Javier Methol, que perdió a la mujer y madre de sus cuatro hijos, pero ahora son 160 entre hijos y nietos. Como dicen ellos, la vida prevaleció.
¿Por qué cree que esto fue posible?
No tengo una respuesta. Como dijimos con Bayona cuando empezamos con la película, estamos navegando en terrenos desconocidos y vamos a llegar lo más lejos que podamos, pero no vamos allegar a un destino final. Ahora la antorcha la tiene el espectador.
Su libro más reciente, "Tenía que sobrevivir”, sigue explorando estas interrogantes.
Así como "La sociedad de la nieve” es la visión coral, "Tenía que sobrevivir” toma un ejemplo concreto. Roberto Canessa es médico y se dedica a tratar niños con cardiopatías congénitas, a rescatar a aquellos que están decretados muertos, como a ellos los decretaron muertos en los Andes, escucharon en la radio que la sociedad los había abandonado. Entonces Roberto tiene la pulsión de que no les suceda a otros lo que les sucedió a ellos, que nadie los vino a rescatar. Y él es el rescatista de estos niños. Es muy emocionante y de una generosidad absoluta. Roberto trata todo tipo de niños, desde los más humildes, y utiliza la fama que le dio los Andes, por llamarlo de alguna manera, y llama a los mejores médicos del mundo, les manda la ecografía y todos le responden. Recién cumplió 71 años y esto lo hace todos los días. Yo me pregunto, ¿y esto no surgió en los Andes? Para mí sí, sin ninguna duda. Aquel chico de 19 años, estudiante de segundo año de medicina, es este médico de hoy. Nada es casual, todo es causal.
Inspirado en tres animales de sangre fría, un material híbrido llamado Quimera podría ser la base para un futuro manto de invisibilidad, señalan científicos chinos.
Un equipo de científicos chinos de las universidades de Jilin y Tsinghua ha propuesto el desarrollo de un material híbrido llamado Quimera que podría ser la base para un futuro manto de invisibilidad.
Inspirado en las habilidades de tres animales de sangre fría -el camaleón, la rana de cristal y el dragón barbudo- el material busca superar las limitaciones de los camuflajes existentes adaptándose a diferentes terrenos, informó hoy (30.01.2024) el diario hongkonés South China Morning Post.
El estudio, publicado en la revista científica evaluada por pares Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), propone un diseño experimental que combina las propiedades de cambio de color del camaleón, la transparencia de la rana de vidrio y la regulación de temperatura del dragón barbudo.
Potencial y retos
El material pretende ser indetectable en microondas, luz visible e infrarrojos, lo que lo convierte en una herramienta potencialmente útil para una amplia gama de aplicaciones, desde usos militares hasta la observación no invasiva de la vida silvestre.
La Qimera utiliza metamateriales para manipular las ondas electromagnéticas, permitiéndole adaptarse a diferentes condiciones espectrales y terrenos, y está compuesta por circuitos incrustados entre capas de plástico de tereftalato de polietileno y vidrio de cuarzo.
El camaleón es un animal conocidor sus habilidades para camuflarseImagen: picture-alliance / OKAPIA KG, Germany
La publicación destaca que uno de los desafíos fue ocultar el calor generado por la electricidad, un problema que los científicos resolvieron imitando la capacidad del dragón barbudo para regular su temperatura corporal. Las pruebas demostraron que Quimera puede reducir las diferencias térmicas a solo 3,1 ºC, haciéndolo virtualmente indetectable para imágenes térmicas en diversos terrenos.
"Nuestro trabajo lleva las tecnologías de camuflaje de un escenario limitado a terrenos en constante cambio y constituye un gran avance hacia la electromagnética reconfigurable de nueva generación", afirman los autores del estudio.
"Resulta intrigante que se puedan encontrar estados de funcionamiento adecuados de la superficie de Quimera que se adapten a los cinco terrenos (desierto, suelo congelado, superficie de agua, pradera y bancos de arena) en todo el rango de frecuencia de interés", afirmó el autor principal de la investigación, Xu Zhaohua, de la Universidad de Jilin.
El pasado mes de octubre, el científico de la Academia China de las Ciencias, Chu Junhao, mostró en un evento un material llamado rejilla lenticular, que permite que la luz se refracte de manera regular.
Este material está compuesto por filas de pequeñas lentes cónicas dispuestas a modo de cilíndro, donde cada prisma comprime un objeto detrás de un supuesto manto, dividiendo la figura en un número infinito de tiras delgadas idénticas, dando a las personas una especie de ilusión de invisibilidad.